domingo, 25 de noviembre de 2007

ENTREVISTA A JOSÉ ACOSTA: “El poeta es un analfabeto ilustrado”


POR JUAN MANUEL PARADA, 20/11/2007.

José Acosta, dominicano (1964), es poeta y narrador de dilatada trayectoria, galardonado por sus libros en Francia, Venezuela, USA, México y República Dominicana. Su logro más reciente es el VI Premio Internacional de Poesía "Nicolás Guillén", el cual obtuvo con su poemario El evangelio según la muerte, libro de poesía en prosa donde la luz se diluye en sombras y la vida se desdibuja en imágenes contundentes.


¿Qué te seduce tanto de la muerte?
La muerte es una mujer de espaldas que, una vez te acercas, se te pierde en la oscuridad, dejándote los ojos abiertos.


Oscuridad y sombras... Veo en El Evangelio según la muerte un permanente juego con estos elementos.
Yo estuve al lado de mi madre cuando moría, eso me tocó muy vivamente, y me hizo revalorar lo que había alrededor: amigos, vecino, el patio de la infancia, el camino por donde anduvimos alguna vez y que ya la maleza se traga... y el olvido. Fue una manera de aprender a ver, un modo de despertar de esta ilusión que llamamos vida. La sombra es un velo de la luz.

Eres un hombre exitoso y sin embargo dices: Incluso al final de la carrera, al romper la cinta de la meta (…) fracasaremos, y esa es la verdad.
Yo creo que el fracaso y el triunfo van de la mano, están más cerca que las dos imágenes de una misma moneda. Cuando me levanto cada mañana sé, estoy seguro, que más allá de la puerta está agazapado, como un amigo, el fracaso.

Sino es comprender, ya que según tú es inútil, la intención de este libro, entonces ¿qué buscas con él?
Cuando escribo un libro no lo hago con una intención concreta: mi única intención, por llamarlo de algún modo, es sacar de mi interior algo que ya no quiere estar dentro. Liberar la fiera... o el ángel ¿quién sabe? Escribir es una descarga que nos hace más humanos, nos ayuda a mirarnos sin rencor en el espejo.

Un exorcismo...
Exacto. Solo que el demonio se queda para siempre a nuestro lado: el libro.

Sin embargo has logrado muchos éxitos con ellos, premios importantes...
Es cierto. Premios para el ego del escritor. El que escribe se libera y se va, y de lejos ve los colmillos babeantes del que recoge los premios.

¿Entonces crees en la teoría del poeta como médium?
Es muy cierta. La poesía es un acto de sinceridad, de la más pura sinceridad. Sin esa sinceridad no hay poesía, hay frases hechas, hay técnica plana, vacía. Por eso no se escribe poesía cuando uno quiere sino cuando ella viene a uno y pide salir de quién sabe dónde.

¿Y los recursos técnicos del lenguaje?
Una vez un profesor amigo puso a unos niños de tercer grado a escribir un poema. Uno de ellos escribió: "La luna es redonda y rota". Un verso bellísimo. Te aseguro que el único recurso de lenguaje que este niño tenía era su modo de ver el mundo, cómo el mundo salía de él a través de la poesía. El poeta es un analfabeto ilustrado. No quiero decir con ello que el escritor no debe conocer su herramienta de trabajo, que es la lengua.

¿Y cómo has hecho para enriquecer esa herramienta?
Autodidacta, en su mayoría. Me atrevo a afirmar que todo escritor lo es. A saber: ninguna universidad te enseña a escribir un buen poema. ¿No lo crees? te pueden dar las herramientas que facilitan la tarea, pero lo otro, ese ángel que te hace ir más allá, sólo te lo da el camino... las vivencias y muchas veces tu capacidad de pensar, de imaginar.

¿Pero sí es importante obtener recursos técnicos?
Importantísimo, sin ello, tendría serias limitaciones, pero el conocer el idioma no te hace poeta. La poesía está más allá del lenguaje. Es hundir la mano en la oscuridad y sacar una orquídea.

Hundir la mano en la oscuridad y sacar una orquídea. Tu poesía está llena de imágenes ¿alguna influencia plástica o cinematográfica?
Puede ser. Me gusta el cine pero no tengo muy buen gusto. Famosas películas me aburren y algunos "clavos" me divierten. Creo que las imágenes en mi poesía llegan de manera natural. Cada poema pide su lenguaje, como cada cuento o novela perfila su técnica.

¿Y alguna influencia de otros poetas?
De todos los que he leído: Huidobro, Neruda, Vallejo, Celán, Mallarme, Reyes, Mieses Burgos...

¿Te han servido de algo tus esfuerzos universitarios?
Sí, me ha enriquecido mucho. Soy agrónomo graduado con honores académicos en el Instituto Superior de Agricultura de la República Dominicana, hice estudios de hotelería en Córdoba, España, en 1994, a través de la cadena hotelera Occidental Hoteles, para la cual trabajaba como gerente de recepción en ese entonces. Luego en Nueva York, donde resido actualmente, hice estudios de Literatura en SUNY, y de ahí pasé a trabajar como periodista en el Diario La Prensa de esta ciudad, el periódico hispano de mayor circulación en EEUU. Un laberinto ¿no crees?

Imprescindible para el artista...
Exacto. Todo lo que he escrito viene de esas fuentes tan variopintas. Tengo una novela que se desarrolla en un hotel, y en otra unos niños salen a conocer el mar a través de territorios montañosos de mi país. Como ves, son escenarios que domino por los diversos trabajos que he ejercido.

¿A ver José, qué opinas de los premios literarios?
Son buenos, pero ocultan algo de crueldad. De 600 novelas que participan en, por ejemplo, el Planeta, siempre hay 10 que merecerían ganar, y uno se pregunta, ¿qué pasa con las otras 9? Pues bien, unas tal vez encuentren mercado, pero yo sé que hay una (o muchas en ese paquete) que acaso nunca verán la luz y tal vez ésa sea la gran novela del siglo en que vivimos. Es una realidad.

Has ganado tantos premios importantes que uno se pregunta ¿hasta dónde llegará José?
Yo, como escritor, tengo dos sueños: vivir algún día de mis libros, de modo que me pueda dedicar enteramente a escribir; y crear un centro de asistencia al escritor en mi país, una especie de casa, con cafetería, habitaciones, patios floridos, donde el escritor, al entrar, pueda decir: este es mi hogar en la literatura. Un sitio donde, por ejemplo, un escritor de escasos recursos, que desee leer toda la obra de Víctor Hugo, pueda durar una semana hospedado con todas las facilidades y donde se le atienda como a un rey, sólo por tenerle amor a la literatura.

Es decir, volver a tu país y no morir en Nueva York… como dice tu poema.
No quiero morir en Nueva York.



3 comentarios :

claudio c. dijo...

la muerte es un ponque al que dios le pego un mordizco!!!

Marco Tulio Gentile dijo...

Uno se asombra de cómo las necesidades y los conflictos emocionales y espirituales de los escritores son similares en otras latitudes. José Acosta, quién tuve oportunidad de conocer en Venezuela, es uno de los poetas contemporáneos insignes de los que estoy orgulloso por su integridad y, a ojos vistas, humanidad al tiempo que lucha con un sistema que lo aleja y lo careca como un péndulo social. Muy buena entrevista, me gustó mucho.

Marco Gentile

VanniaLara dijo...

Gracias Juan Manuel, tu entrevista me exorcisó....